
Hacia
poco se había mudado un joven médico a
la casa que estaba cerca del cementerio. Pasaba las tardes charlando con el
marido de Ariane. A este le encantaba escuchar al sanador porque siempre le
contaba historias de los libros que se estaba leyendo y eso entretenía mucho al
patriarca. El a cambio le explicaba como eran las gentes que vivían por allí y
quién era persona de fiar y quién no, quién se pasaba los domingos en la
taberna y quién montaba acaballo por el placer de disfrutar de un buen paseo.
Eran complementarios. El uno y el otro habían congeniado desde un principio y
se tenían mucho respeto. El joven medico, muchas noches se quedaba a cenar. Era
guapo. De facciones agraciadas. Rubio como el Sol. Con los dientes brillantes y
unos ojos verdes que a Fátima y a Noelia envolvían en locas imaginaciones de
amor. A las dos muchachas las ruborizaba cuando se dirigía a ellas en una
conversación que buscase la aprobación o
la negación de estas. El joven se daba cuenta de ello y procuraba no abusar de
sus ruegos, se sentía incómodo cuando las dos muchachas se ponían coloradas por
su mirada, aunque eso le levantaba el ego
y le hacía sentir un poco de placer. Era un excelente médico. Había
cursado en la Sorbona
de París y ahora ejercía de médico rural. El médico que compartía con el la
comarca era un señor mayor que ya estaba a punto de jubilarse y los trayectos
en coche, cuando visitaba a los enfermos, se le hacían pesados. También cenaba
algunas noches con ellos el hijo del tabernero, sobre todo los fines de semana.
Hombre rudo y fuerte, de corpulencia extrema y de entendimiento algo lento pero
de un corazón indomable y una nobleza sin parangón.
Cuando
el médico se ponía ha hablar de su época de estudiante, de cuentos y anécdotas
de París, Thomas que era así como se llamaba el hijo del tabernero, no le
quitaba ojo de encima a Noelia y se quedaba extasiado observando a la ruda
muchacha. Esta parecía no darse cuenta mientras dejaba bagar su imaginación por
las calles y locales de París que describía
el apuesto medico, porque dotes de buen narrador tenía el joven. En realidad,
todos quedaban impresionados por los personajes o decorados de la
historias. Gente que tenía que vivir en
pensiones con mujeres de educación liberal. Bebedores de litros de whisky.
Señoritas que tenían que dedicarse a vivir en casa de Marqueses,
Condes y Duque porque pertenecían al servicio domestico con todo el
servicio vigilado por un ama de llaves para que no faltase ni una cuchara de
plata. Las historias les embelesaban, había caído en el pueblo un buen
narrador. No sabemos si el joven medico tenia intereses en dedicarse a la
literatura, cosa que no habría echo mal.
Pero
la historia que más impacto a todos y la que acaparó hasta la atención de
Thomas fue la de chicos jóvenes y de
buena figura, finos como los tallos de junco que crecían en la ribera junto al
cementerio y que se hacían pasar por chicas con la intención de esta con un
hombre y cobrar por ello.
-Yo
no lo entiendo- dijo Thomas.
-Eso
no puede ser cierto- dijo el padre de familia
Las
dos jóvenes callaron intentando comprender la magnitud de la historia que
acababa de contar el joven médico.
-¡Chico
que se disfrazaban de chicas!
Las
dos hermanas estaban atónitas. ¿Cómo era posible que eso se le ocurriese a
algunos chicos? Fue la pregunta de Noelia. Jóvenes que se dedicaban al
libertinaje, contexto el joven doctor.
-Pues
a mi me parece una estupidez- dijo el fortachón de Thomas. Mejor es estar con
una chica guapa a que sea un chico. Todos rieron.
-Pues
a mi me gustaría verlos-dijo Ariane- seguro que están guapísimos con sus fulas
de plumas y sus enaguas de volantes.
-A
ti te vamos a hacer uno- dijo Fátima-.
-
si de las hechuras de Noelia- contexto este y todos volvieron a reír.
-Harían
falta tres trajes de Noelia para vestirte a ti, grandullón.-
Y
todos empezaron a reír de nuevo al ver lo colorado que se ponía Thomas.
-Pues
algún día tenemos que ir a París – dijo Fátima- -
Y
yo os serviré de estupendo guía- contexto el doctor
El padre de las chichillas se había quedado igual de dormido que el pequeño Alexander escuchando las historias de joven doctor.